El Seguro de Gastos Médicos Mayores es una herramienta clave para hacer frente a eventos de salud que pueden comprometer la estabilidad financiera de una persona, pero su verdadero valor no termina en la contratación de la póliza, sino en la capacidad de hacerla efectiva cuando realmente se necesita. En ese momento, hay un factor que suele pasar desapercibido, pero que puede definir por completo el resultado de una reclamación: el tiempo.
En la práctica, existen numerosos casos en los que una reclamación en GMM no prospera, no por falta de cobertura ni por improcedencia del siniestro, sino porque el derecho simplemente dejó de existir. Esto sucede cuando entra en juego la prescripción, es decir, el plazo legal con el que cuenta el asegurado para exigir el cumplimiento de la obligación por parte de la aseguradora. Una vez que ese plazo se agota, la posibilidad de reclamar desaparece, incluso en casos que, en el fondo, eran completamente válidos.
¿Qué es la prescripción en seguros?
Uno de los principales retos es que la prescripción no suele ser evidente, es decir que no aparece como una alerta clara dentro del proceso, ni forma parte de las preocupaciones iniciales del asegurado. Por el contrario, avanza de forma silenciosa mientras se reúnen documentos, se revisa información o se pospone la decisión de reclamar.
Además, existe la percepción de que cualquier gestión ante la aseguradora es suficiente para detener este plazo; sin embargo, no todas las acciones tienen ese efecto. Para que la prescripción se interrumpa de manera efectiva, es necesario cumplir con ciertos elementos formales y de fondo. De lo contrario, el tiempo continúa corriendo, incluso cuando el asegurado considera que ya inició su proceso.
Esto vuelve especialmente relevante entender cuándo comienza el plazo, cómo se puede interrumpir y qué errores pueden dejarlo correr sin control, ya que estos factores inciden directamente en la viabilidad de la reclamación.
De la gestión a la estrategia
La forma en que se construye una reclamación estratégica también juega un papel determinante, pues no se trata únicamente de reunir documentos, sino de integrar un expediente claro, consistente y alineado con lo que establece la póliza. La oportunidad en la presentación, la coherencia en la información y la manera en que se plantea el caso pueden influir tanto en la respuesta de la aseguradora como en la conservación del derecho a reclamar.
A esto se suma un elemento que muchas veces se subestima: lo que ocurre después de iniciar el proceso. La falta de seguimiento, los retrasos en responder o una gestión de reclamaciones desordenada pueden provocar que el plazo se agote sin que el asegurado lo advierta. Por ello, más que un trámite, la reclamación debe entenderse como un proceso que requiere dirección.
En este contexto, el papel del agente de seguros cobra una relevancia particular. Su intervención no solo radica en la colocación del producto, sino en la capacidad de orientar al asegurado, anticipar riesgos y evitar errores que puedan comprometer el resultado. Comprender cómo opera la prescripción en seguros permite no solo proteger una reclamación, sino también fortalecer la confianza del cliente.
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Hablar de reclamación estratégica en el Seguro de Gastos Médicos Mayores implica entender que el resultado no depende únicamente de tener el derecho a reclamar, sino de saber cómo y cuándo ejercerlo.
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