La relación entre un agente de seguros y un asegurado no termina cuando el cliente firma la solicitud. De hecho, una de las responsabilidades más importantes ocurre después: la entrega y explicación de la póliza. Este paso, que muchos agentes subestiman o realizan de forma superficial, está respaldado por obligaciones legales claramente establecidas en la normatividad mexicana. Cumplirlas no solo protege al cliente; también protege al propio agente de posibles conflictos o responsabilidades.
1. La obligación de entregar la póliza completa
El agente de seguros tiene el deber de proporcionar al asegurado el documento íntegro de la póliza contratada, sin omisiones ni versiones incompletas.
De acuerdo con la Ley sobre el Contrato de Seguro y la regulación de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), el asegurado tiene derecho a recibir físicamente (o de forma digital, según el canal autorizado) el contrato donde constan las coberturas, exclusiones, condiciones generales, condiciones particulares y cualquier cláusula adicional.
Pero, ¿por qué es tan relevante esta obligación? Porque la póliza es la única evidencia contractual de lo que realmente se contrató y omitir su entrega podría interpretarse como mala práctica, negligencia e incluso inducir al error al cliente. Además, una entrega tardía o deficiente puede derivar en reclamaciones que el agente pudo evitar desde el inicio.
2. La explicación clara y suficiente: una obligación, no una cortesía
La ley y la regulación obligan a los agentes a explicar los términos de la póliza con claridad y de manera comprensible para el asegurado.
Esto implica: Explicar lo que sí cubre y lo que no cubre el seguro. Detallar deducibles, coaseguros, sumas aseguradas y límites. Informar cómo funciona el proceso de reclamación. Aclarar plazos, requisitos y restricciones aplicables.
El objetivo es que el cliente tome decisiones con pleno conocimiento, evitando falsas expectativas o interpretaciones erróneas que en un siniestro derivan en conflictos.
Explicar no significa “leer la póliza completa”. Se trata de interpretar y traducir el lenguaje técnico, resaltando lo que impacta directamente al asegurado, pues cuando un cliente entiende su póliza, hay menos sorpresas y más confianza.
3. Evidencia de cumplimiento: una salvaguarda para el agente
Cada vez es más común que asegurados presenten quejas o litigios argumentando que “nadie les explicó” las exclusiones o condiciones.
Por ello, el buen agente debe: Documentar la fecha de entrega. Enviar la póliza por medios verificables. Confirmar recepción. Registrar que la explicación fue realizada.
Esto no solo demuestra profesionalismo; también constituye una defensa sólida en caso de controversias.
4. Los riesgos de no cumplir con estas obligaciones
Cuando un agente omite entregar o explicar adecuadamente la póliza, se expone a:
Sanciones de la CNSF. Pérdida de registro como agente. Problemas legales por mala práctica. Quejas ante CONDUSEF.
Además, un asegurado que se siente engañado no solo no renueva: también pierde confianza en el agente y lo comparte con otros.
5. El impacto profesional de hacerlo bien
Cumplir con estas obligaciones fortalece la reputación del agente y mejora la calidad del servicio. Un cliente que comprende su póliza es un cliente que confía, renueva y recomienda. La entrega y explicación adecuada también reduce las fricciones en caso de siniestros, pues ambas partes tienen claridad desde el inicio.
Conclusión
Ser agente de seguros es desempeñar una profesión de alto nivel, pues es una carrera que, no solo exige capacitaciones y actualizaciones constantes, sino que debe tener claras sus responsabilidades y obligaciones, así como saber que toda actividad de intermediación que realice, debe efectuarse con total apego a la normatividad, ya que cualquier incumplimiento tiene una consecuencia que en ocasiones implica la reparación del daño y perjuicios al asegurado.
Recuerda: al contratar seguros hazlo con agentes actualizados y al reclamar siniestros apóyate con expertos. Si tienes dudas o deseas más información, escríbenos al correo info@gallbo.com o bien, envíanos un WhatsApp al (556) 145 5557.